Existió una época en la que en Harvard las computadoras no eran máquinas sino mujeres. La principal misión del club de Pickering o de las Computadoras de Harvard , como se le conoce más hoy en día, era analizar fotografías de las estrellas realizadas con los telescopios para catalogar y clasificar la cantidad abrumadora de datos que se obtenían. A lo largo de los años, el análisis por estas mujeres de medio millón de placas fotográficas que representaban unos 10 millones de estrellas permitió lograr avances significativos en el campo de la astronomía.

En esta primera foto, se retrata a varias mujeres con estilo victoriano delante del Observatorio Harvard en Cambridge (Massachusetts, EEUU) junto al director Edward Charles Pickering, quien en 1890 creó el grupo de mujeres conocido comúnmente hoy en día como las Computadoras de Harvard. Entre las más de 80 mujeres que a lo largo de los años formaron parte de este grupo podemos encontrar nombres tan relevantes para la ciencia como Williamina FlemingAnnie Jump CannonHenrietta Swan LeavittAntonia Maury o Cecilia Payne.

Pickering y sus “Computadoras” parados frente al edificio C en el Harvard College Observatory, 13 de mayo de 1913.

En la segunda fotografía observamos a las mujeres realizando las tareas para las que habían sido contratadas como integrantes del “Club de Pickering“: observando las placas fotográficas, haciendo anotaciones y aplicando fórmulas matemáticas para calcular las posiciones y el brillo de las estrellas con las que estaban trabajando. Aunque muchas de estas mujeres estaban perfectamente cualificadas para el trabajo, el hecho de tener este trabajo supuso una la única vía de entrada en la institución para muchas de ellas.

Las Computadoras de Harvard en el trabajo (1890), incluyendo a Henrietta Swan Leavitt (sentada, tercera desde la izquierda), Annie Jump CannonWilliamina Fleming (de pie en el centro) y Antonia Maury.

La decisión de Pickering de contratar a mujeres, en lugar de a hombres, para formar este grupo estuvo fuertemente condicionada por la enorme cantidad de datos que el Observatorio necesitaba procesar. El poder contratar a mujeres, que cobraban menos que los hombres, hacía posible tener a más gente trabajando en el grupo. El sueldo que recibían las mujeres del Club de Pickering era de entre 25 y 50 centavos la hora, similar al salario de un hombre sin ningún tipo de cualificación.

Está claro que ser una mujer en ciencia nunca ha sido fácil. Sin embargo, Cecilia Payne, al igual que muchas mujeres, ya sabía lo que era recibir un trato desigual dentro del mundo académico por el hecho de ser mujer. Intentando escapar de la opresión que recibían las mujeres en la Inglaterra de su época, Payne se fue a EEUU para formar parte del Club de Pickering e incorporarse al Observatorio Astronómico de la Universidad de Harvard. A pesar de que las mujeres del Club de Pickering tenían una cantidad absurda de trabajo, un mal salario y tenían que aguantar que las llamaran despectivamente el “Harén de Pickering”, su nueva vida le dio una libertad social e intelectual que no había disfrutado nunca antes. Tenía la biblioteca y la colección de placas fotográficas a su disposición. Además, tenía la posibilidad de relacionarse y discutir con sus colegas científicos independientemente de su sexo o su juventud. Pero, aunque la sociedad estadounidense estaba más avanzada en relación al feminismo en comparación con su Inglaterra natal, la situación de las científicas seguía (y sigue a día de hoy) siendo más complicada por el simple hecho de ser mujer. Payne no tenía ningún estatus oficial dentro de la universidad. Daba clases, dirigía tesis, hacía investigación y aún así cobraba un salario tan bajo que incluso se avergonzaba de contárselo a sus allegados. Tuvieron que pasar muchos años y varios directorios para que en el Observatorio no solo se le subieran el sueldo, sino que finalmente su trabajo fuera reconocido y fuera nombrada catedrática y directora del Departamento de Astronomía.

Referencias:

Las computadoras de Harvard (o el harén «astronómico» de Pickering)

“Las computadoras de Harvard” y la primera titular de la universidad Cecilia Payne-Gaposchkin

Zing Tsjeng. 2018. Mujeres olvidadas: las científicas. Ediciones Oberon.

Texto de clase “On being a woman”

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