Clara Immerwahr fue la primera mujer en doctorarse en química en la Universidad de Breslavia. Además, fue esposa del químico alemán Fritz Haber, conocido por el desarrollo del proceso Haber-Bosch, un método efectivo para la síntesis del amoníaco. Sin embargo, el descubrimiento de su esposo tuvo una terrible aplicación: la fabricación de los distintos gases venenosos utilizados por el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial (cloro, fosgeno y gas mostaza).

Como actividad del máster de cultura científica voy a simular la carta de suicidio que Clara le deja a Fritz reflexionando sobre la ciencia, la guerra y la humanidad.

Clara Immerwahr

Querido Fritz,

nunca me había arrepentido de las decisiones que tuve que tomar a lo largo de mi vida.

Sabes que siempre quise dedicarme al estudio de la química y poder ayudar a la sociedad con mis avances científicos. Mi intención era ser independiente y no dedicarme a las ocupaciones tradicionalmente femeninas como el resto de mujeres. Aun así, a pesar de haber conseguido ser la primera mujer en doctorarse en química en Alemania, renuncié a mi carrera académica al mudarnos a Karlsruhe para que fueras profesor y acepté centrarme en mis obligaciones como esposa y madre.

Celebré cada uno de tus logros científicos como si fueran míos. Y no podría haber estado más orgullosa de ti cuando descubriste la forma de sintetizar amoniaco a partir del nitrógeno del aire e hidrógeno obtenido por hidrólisis del agua. Este descubrimiento te permitiría pasar a la historia ya que al extraer el nitrógeno directamente del aire habías solucionado la escasez de fertilizantes permitiendo la alimentación de millones de personas y salvando sus vidas. La prensa empezó a llamarte “el hombre que extrajo pan del aire”. Pero esto no era suficiente para ti, tu querías más reconocimiento. No te importaba de donde viniera. Así que decidiste usar este hallazgo con una capacidad humanitaria extraordinaria en algo oscuro, pervirtiendo la ciencia y tu descubrimiento.

Deberías de saber que la ciencia no solo trata de la búsqueda del conocimiento, sino que también se basa en dejar un mundo mejor a nuestros hijos y a nuestros conciudadanos. Un científico debe de respetar la vida por encima de todo. Algo que tu no solo has ignorado deliberadamente, sino que has propiciado la muerte de millones de personas de forma activa al poner tu laboratorio y tus descubrimientos a disposición del gobierno. Incluso tú mismo has desarrollado personalmente los distintos gases venenosos utilizados por el ejército.

No puedo ignorar que estoy casada con un hombre que en lugar de arrepentirse por haber matado a más de cinco mil soldados y provocados miles de heridos en un solo ataque lo celebre con una fiesta por todo lo alto. Numerosas veces te he mostrado mi horror y mi oposición a todo esto que están llevando a cabo. Te he dejado muy claro mi opinión respecto a los límites morales que no deben sobrepasar nunca las aplicaciones científicas y tu no solo me has ignorado, sino que me has tachado de traidora a mi patria.

Yo, como tu esposa y compañera, me siento responsable de que tu avaricia te haya pervertido de tal manera que no entiendas que los científicos estamos para proteger la vida y mejorar el mundo. Y yo no puedo ni quiero ver todo el horror que estás a punto de causar.

Con amor,

Clara

Referencias:

El suicidio de Clara Immerwahr, una química pacifista en tiempos del Káiser Guillermo.

Labatut, B. 2020. Un verdad terrible. Barcelona: Anagrama, págs. 30-35. 

Un comentario sobre “Carta de despedida de Clara Immerwahr

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