El arte como lenguaje

La concepción del arte como lenguaje es una síntesis de diversas formas de entender el fenómeno artístico, entre las que destacan la interpretación del arte como expresión y como comunicación.  Sin embargo, debe ponerse de manifiesto que es equívoco identificar el arte con el lenguaje. Aunque en las artes pueden aislarse ciertos elementos susceptibles de ser analizados con los instrumentos y categorías de la teoría de los signos, se tropieza con aspectos propios y diferenciados que muestran la diversidad e irreductibilidad de la estructura artística a la del lenguaje cotidiano o científico. Por ello, frente al proceso de comunicación que exige una respuesta concreta al contenido de la información, la obra artística necesita una interpretación, sobre todo en nuestros días. 

La música como sistema de comunicación

A pesar de que no se puede identificar el arte con el lenguaje sí que se puede considerar que la música lo es ya que comparte con los demás la sucesión temporal de sonidos. Además del hecho estético por la composición de sus elementos, el proceso de comunicación de la música lleva un fin socializador, ya que tiene la capacidad de generar una reacción específica en las personas. Este efecto es conocido en comunicación como retroalimentación. Para que se dé, el receptor debe tener abierta su sensibilidad e interpretar el mensaje de la obra estética. Expresar es manifestar con signos exteriores lo que uno piensa o siente y eso también es comunicar; es decir, hacer partícipe a otro, valiéndose de un código compartido.

Para que la música pueda sobrevivir a sus compositores, el músico sirve de unión entre la obra y su público. El valor eterno de las grandes obras reside en su poder de fascinar y de conmover cada nueva generación gracias a interpretaciones vivas de los músicos que recrean la obra, a través de su subjetividad. Los intérpretes tocan cada vez de manera diferente la misma obra, dependiendo de las circunstancias de la interpretación, entre otras de la comunicación que se establece entre el compromiso físico y emocional del músico y el público que siente verdadero placer en compartir la emoción con el artista.

Comunicar el arte

Los museos de arte se encuentran inmersos en una revolución tecnológica que permite no solo una visita virtual mucho más completa y sofisticada, sino que presenta también una naturaleza interactiva. Esta formidable ampliación de los canales tradicionales de la proyección pública de los museos está afectando al mismo arte.

El arte establece una comunicación silenciosa llena de simbolismos entre el creador y el espectador. En el cine a través de los sonidos, las formas, colores y movimiento. En la arquitectura por los volúmenes, en la escultura por las formas, en la pintura por la paleta de colores y su composición. En la música por el sonido, y así en todas las artes. Pero para comunicar el arte hace falta algo más que la mera contemplación de la obra. Es necesario contextualizar, explicar y difundir el mensaje independientemente de la interpretación personal que luego haga cada uno de él.

Comunicar el arte es uno de los desafíos a los que nos enfrentamos en el siglo XXI para que llegue a la mayor cantidad de personas. Para ello, el uso del marketing y la comunicación son cruciales y de ellos depende buena parte del éxito de los proyectos. De la forma en que trabajemos su distribución, de cómo creemos experiencias positivas que permitan a los públicos interactuar y fidelizarlos, de cómo persuadamos para que acuda o adquiera el producto y eduquemos dependerá que la población lo comprenda y aprecie en toda su dimensión.

El plan de comunicación de un proyecto, obra o evento artístico debe contemplar un mensaje artístico y un mensaje informativo y comercial que debe adaptarse a los canales, herramientas y medios de difusión más adecuados para alcanzar a sus audiencias.

¿Puede el arte no comunicar nada?

Foto de Antenna / Unsplash

Hablar del arte como proceso comunicativo es introducirlo en los ámbitos de la cultura y de los procesos comunicativos que median entre la construcción de la realidad sociocultural y el universo simbólico que conforma al nivel de las significaciones y las prácticas culturales, sociales y de consumo. Con ello, el arte entra a formar parte no sólo de un saber compartido, sino también de los actos sociales y culturales que objetivan ese saber.

Según la teoría de la comunicación artística, el receptor puede interpretar eficazmente desde no sólo los contenidos y significados del mundo que el autor ha realizado en la obra, sino las formas que ha utilizado para hacerlo. El texto artístico orienta la interpretación, y esta puede o no conducir a un proceso de autorreflexión en el que el receptor se vea involucrado de manera directa, y por lo tanto en contacto con su propia historia. Esto significa que el proceso de interpretación es un proceso de traducción donde el intercambio de información entre obra y receptor no se realiza de manera lineal y unívoca, sino a través de un proceso multidimensional y por tanto complejo.

Referencias:

Romeu, V. 2007. Arte y comunicación: apuntes para una reflexión sobre la comunicación artística,

Flores Bejarano, B. 2019

Kandinsky, W. 2003. De Lo espiritual en el Arte. Barcelona: Ed. Paidós.

Marchan Fiz, S.1985. El universo del arte. Aula Abierta Salvat

Shopenhauer, A. 1998. El mundo como voluntad y representación. México: Ed. Porrúa.

Varela, G. 2008. La filosofía y su doble. Nietzsche y la música. Buenos Aires: Libros del Zorzal.

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