A lo largo de los siglos, la experiencia nos ha mostrado que un soldado de a pie (infantería) siempre se encuentra en una clara desventaja cuando tiene que enfrentarse ante un soldado a caballo (caballería). Así, podemos diferenciar tres períodos dentro de la historia del uso del caballo: 1) el uso del carro de dos ruedas; 2) el jinete que se pega a su caballo mediante la presión de sus rodillas, y 3) el manejo del caballo gracias a la invención de los estribos.

Aunque pueda parecer un invento menor, el diseño de los estribos permitió una serie de mejoras a la hora de combatir tan importantes que esto acabaría por influenciar fuertemente a la sociedad occidental. El uso del estribo no solo impedía que los jinetes acabaran fácilmente en el suelo tras tratar de asestar un fuerte golpe a sus enemigos, sino que permitía que los ataques fueran impulsados por el peso combinado del dueño y el caballo. El estribo consiguió que se creara una asociación entre caballo y dueño tan eficaz que los volvía una unidad de combate sin precedentes, aumentando su capacidad para enfrentarse a sus enemigos. Así se creó una nueva forma de combatir.

Según Lynn, el origen del feudalismo estaría propiciado por la invención de los estribos ya que el nuevo estilo de combate que permiten favoreció la aparición de una aristocracia de guerreros. Según Heinrich Brunner, todo esto fue iniciado por Carlos Martel quien en el siglo VIII se apoderó de las tierras eclesiásticas y se las entregó a aquellos que jurasen prestarle su servicio a caballo. De esta forma, al vasallaje (jurar lealtad a un señor) se le un unió la concesión de unas tierras, y una organización social destinado a producir y sostener una caballería.

La creación de la nueva clase feudal formada por caballeros armados que combatían de una forma novedosa, en gran parte gracias a la invención del estribo, permitió la aparición de una cultura asociada fuertemente a su estilo de combate. Debido a las altas exigencias del combate fue necesario cambiar no solo las armaduras haciéndolas más pesadas para poder resistir las fuertes cargas de la caballería, sino también los escudos que se alargaron con el objetivo de ofrecer una mayor protección a la pierna izquierda del jinete. Con todas estas modificaciones llegó un punto en que era casi imposible reconocer a los diferentes jinetes cuando se encontraban en batalla. Por ello se ideó una forma para identificarlos basada en emblemas (divisas heráldicas) y armas hereditarias.

Esta esta nueva modalidad de guerra implicaba una serie de grandes costes. Los caballos tenían un alto coste al requerir muchos cuidados y consumir grandes cantidades de grano. Hay que tener en cuenta que todo esto tiene lugar en una época con una muy baja producción agrícola. Así, empieza a darse una diferenciación de clases ya que, por un lado, se crea una aristocracia guerrera y, por el otro, una masa campesina debido a que no todos los vasallos podían permitirse todos estos costes.

No podemos negar que la invención del estribo es bastante simple, y aun así ha tenido una gran influencia en la historia al hacer posible una nueva forma de batallar. Así mismo, propició la aparición de una nueva forma de sociedad en la Europa occidental en la cual las pautas culturales estaban vinculadas a la nueva modalidad de guerra desarrollada basada en la caballería.

Referencia:

Lynn White. 1984. Tecnología medieval y cambio social. Paidós Ibérica.

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