Durante mucho tiempo la ciencia fue algo asociado con las clases más relacionadas con el poder. Sin embargo, a partir del siglo XIX y sobretodo de la primera mitad del siglo XX, se produjo un cambio en esta tendencia y la actividad científica pasó también a ser un pasatiempo entre las clases más humildes. Y no solo eso sino que actividades como hacer excursiones al campo a reconocer animales y plantas o hacer observaciones astronómicas  también fueron el germen de las vocaciones científicas. Además, de generar una gran cantidad de nueva información científica.

Hoy en día, un elemento muy importante que combina esta idea de la ciencia como pasatiempo y que ayuda a fomentar las vocaciones científicas son los museos de ciencias. En el máster de Cultura científica de la Universidad Pública de Navarra y de la Universidad del Pais Vasco nos han sugerido que hagamos una visita virtual y os hablemos del LABORATORIUM, un museo pensado para la sociedad que se encuentra en el ayuntamiento de Bergara  (Gipuzkoa), donde no solo se recopila el patrimonio científico sino que también se conserva, se investiga y se da a conocer al público  general. Este museo trata de hacer divulgación científica utilizando la historia de la ciencia para ello. Y es que es bien sabido que a las personas nos encantan las historias (o los cuentos, llámalo como quieras) y que estaremos mucho más abiertos a recibir cualquier tipo de información siempre que la obtengamos de esta forma. Así, el LABORATORIUM  cuenta la historia del Real Seminario de Bergara, una institución de reconocido prestigio especialmente importante durante los siglos XVIII y XIX tanto en España como en Europa. Pero más concretamente el museo cuenta la historia de como el estudio práctico y las colecciones científicas del Real Seminario hicieron posible en el siglo XVIII que los hermanos Elhuyar descubrieran un nuevo elemento químico: el  wolframio. Sin embargo, en el mundo anglosajón el wolframio recibe el nombre de tungsteno, y de hecho el nombre wolframio fue eliminado de la última edición de las Recomendaciones de la IUPAC de 2005 para la nomenclatura de química inorgánica, pero eso es otra historia.

Museo Laboratorium

De esta forma, a través de la colección de instrumental científico antiguo, entre los que se incluye un pequeño conjunto de instrumental de laboratorio de química y un buen número de instrumentos de física,  se puede hablar sobre los descubrimientos  de la época en los que se utilizaban ese tipo de artilugios. Además, el museo cuenta con otras colecciones permanentes relacionadas con la zoología, la anatomía y la geología.

Así que ya sabéis, tanto si queréis hacer divulgación científica como si queréis hablar de cualquier cosa y que la persona que os escuche os preste atención y se quede con lo que le estáis hablando, contarle un cuento que es la mejor forma de transmitir información (y conocimientos).

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